martes, 2 de abril de 2013

Las siete reglas de oro para conseguir una vida saludable

No existe una fórmula secreta para vivir mejor y durante más tiempo, pero sí hay determinadas cosas que podemos hacer para evitar dos de las principales causas de muerte prematura: las enfermedades cardiovasculares y el cáncer. La American Heart Association (AHA) acaba de lanzar una campaña que lleva por título Life´s Simple 7, con la que tratará de concienciar a la población estadounidense de la importancia de seguir siete hábitos sencillos que pueden hacer que el riesgo de contraer un cáncer o sufrir una enfermedad cardiovascular disminuyan a la mitad.

La campaña, que la asociación estrenó ayer a bombo y platillo, no termina en una bonita página web: está basada en uno de los estudios de mayor calado que se han realizado sobre la prevención de enfermedades cardiovasculares,  la incidencia del estilo de vida en estas y su relación con el cáncer. La doctora Laura Rasmussen-Torvik, autora de dicho estudio, que se había publicado con anterioridad en la revista científica de la asociación, Circulation, ha explicado en la presentación de la campaña que, por primera vez, sabemos con certeza que estos siete sencillos hábitos no sólo ayudan a prevenir las enfermedades cardiovasculares, sino que además tienen una importancia tremenda en la prevención de todos los tipos de cánceres. La doctora asegura que los siete consejos “pueden ayudar a los profesionales de la salud a proporcionar un mensaje claro y consistente sobre las cosas concretas que las personas pueden hacer para cuidar su salud y disminuir el riesgo general de contraer enfermedades crónicas”. 
 
Acciones como dejar de fumar o cambiar de dieta tienen efectos casi inmediatos sobre nuestra saludSi se cumplen seis o siete de los hábitos, muchos de ellos íntimamente relacionados, el riesgo de padecer un cáncer o una enfermedad cardiovascular se reduce en un 51% en comparación con aquellas personas que no cumplen ninguno de los hábitos. Aunque no se cumplan todas las reglas, sólo apostar por algunas de ellas tiene evidentes efectos: cumplir cuatro de las normas nos lleva a una reducción del riesgo de un 33%, y cumplir dos a un 21%.

Para Rasmussen-Torvik nunca es tarde para cambiar nuestros hábitos de vida, y seguir los siete consejos propuestos, pues hay un gran cuerpo de estudios científicos que evidencian que acciones como dejar de fumar o cambiar de dieta tienen efectos casi inmediatos sobre nuestra salud.

LOS SIETE ‘SENCILLOS’ CONSEJOS PARA UNA VIDA SALUDABLE

1. Muévete
Todo el mundo sabe que el ejercicio es bueno para la salud, pero hay demasiada gente que no lo practica. Según una encuesta de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) realizada el año pasado, el 24% de los españoles no hace ningún tipo de actividad física: ni siquiera camina una hora a la semana.
Según el informe de la AHA, sólo 30 minutos de ejercicio moderado (basta una simple caminata), durante cinco días a la semana, reduce significativamente el riesgo de padecer diabetes, tener un infarto o sufrir un ictus. Los niños necesitan más ejercicio, al menos una hora todos los días. Según la asociación estadounidense hacer ejercicio no sólo influye a un nivel físico, además hace que se reduzca el estrés, nos da mayor energía e, incluso, hace que cambie nuestro estado de ánimo. 


 http://bordadopoint.com/blog/wp-content/uploads/2011/06/bordadopoint_haz-deporte-en-la-playa.jpg

2. Controla tu colesterol
Controlar el nivel de colesterol es la única forma de asegurarnos de que nuestras arterias no van a bloquearse, lo que puede desembocar en un infarto o un ictus. Según la AHA, debemos empezar a preocuparnos si nuestro nivel de colesterol es superior a 200 mg/dl. Hay personas que deben tener especial cuidado, pues tienen un gen hereditario que les hace producir demasiado colesterol malo (LDL). Para ellas reducir el nivel del mismo es cuestión de vida o muerte.
El 75% del colesterol de nuestra sangre proviene de nuestro hígado y nuestras propias células, y el 25% restante de la comida. Mantener una dieta ad hoc –evitando las grasas saturadas y trans y potenciando los alimentos bajos en colesterol– es importante, pero no basta para reducir el colesterol, es necesario además hacer ejercicio y mantener un peso saludable.

3. Come mejor
El Global Burden of Disease Study, el mayor estudio sobre enfermedades, accidentes y esperanza de vida realizado hasta la fecha, mostraba que la dieta es el factor de riesgo que causa más muertes y discapacidades en el mundo desarrollado. El AHA insiste en la importancia de reducir en nuestra dieta las grasas no saludables, los alimentos con mucho colesterol, el sodio y los azúcares añadidos; y priorizar las comidas ricas en fibra y proteína magra, así como las frutas y las verduras.
Para lograr seguir una dieta saludable la AHA recomienda seguir las siguientes pautas:
  • Mantén un diario en el que apuntas lo que comes todos los días.
  • Come más vegetales y frutas.
  • Come alimentos integrales.
  • Come pescado al menos dos veces por semana.
  • Limita el consumo de grasas trans y saturadas, y los alimentos ricos en colesterol y azúcar.
  • Haz que tu dieta sea lo más variada posible siguiendo estas reglas (es más divertido y cansa menos).


     http://www.adelgaceenlinea.com/wp-content/uploads/Adelgazar-comiendo-bien-.jpg

4. Controla tu presión arterial
Tener la tensión alta es el factor de riesgo más importante para la enfermedad cardiaca. La hipertensión hace que nuestra sangre fluya por las arterias con demasiada fuerza, lo que afecta a la totalidad de nuestros órganos vitales. Cuando la presión arterial se mantiene en niveles normales, se reduce el esfuerzo del corazón, las arterias, los riñones y, en general, es más difícil tener problemas cardiovasculares.
Una presión demasiado alta puede matarnos sin que nos demos cuenta. Se trata de un “asesino silencioso” que puede pillarnos desprevenidos si descuidamos nuestra tensión y que tarde o temprano afecta a casi todo el mundo si no se toman las medidas adecuadas.
Para mantener la tensión en un nivel adecuado –sin recurrir a medicamentos, que en algunas personas son en cualquier caso necesarios– hay que seguir una serie de consejos: mantener una dieta baja en sal, realizar ejercicio frecuente, evitar el sobrepeso, controlar el estrés, limitar el consumo de alcohol y dejar el tabaco.

5. Pierde peso
Todos los factores de riesgo están íntimamente relacionados, y si tenemos obesidad o sobrepeso, casi con total probabilidad, tendremos otros factores de riesgo. Estar más gordos de lo que deberíamos hace que tengamos un mayor riesgo de padecer hipertensión, problemas de colesterol y diabetes. La obesidad, no obstante, es también un factor de riesgo independiente, que hace que tengamos más papeletas de tener un problema cardiovascular, pese a que el resto de indicadores estén correctos (algo, de todas formas, improbable).
Según la AHA, si nuestro Índice de Masa Corporal es mayor de 25, deberíamos empezar a preocuparnos, pero si es mayor de 30 estamos expuestos a un riesgo significativo de padecer problemas cardiovasculares y deberíamos adelgazar cuanto antes.

6. Reduce el nivel de azúcar en sangre
Aunque la diabetes es una enfermedad tratable, y con la que se puede vivir, sólo el hecho de padecerla eleva en grado sumo las posibilidades de padecer un infarto o un ictus, la causa de muerte más habitual de aquellos que la sufren. La mejor manera de no ser diabético es prevenir la aparición de ésta controlando nuestro nivel de azúcar en sangre, sin esperar a llegar a viejos.
Tener un nivel saludable de azúcar en sangre (por debajo de 100 mg/dl de glucosa en ayunas), protege nuestros órganos vitales y hace que vivamos más y mejor. Para controlar el nivel de glucosa en sangre hay que seguir estos consejos:
  • Reducir el consumo de azúcares simples, presentes, sobre todo, en los refrescos y los dulces.
  • Hacer ejercicio regular, lo que afecta directamente a la respuesta de nuestro cuerpo a la insulina.
  • Tomar la medicación adecuada si entramos en la zona de riesgo.

7. Deja de fumar
La AHA es clara al respecto: si fumas poco importa que cumplas a rajatabla los otros seis pasos, dejar los cigarrillos debe ser una prioridad. El tabaco está relacionado, directamente, con un gran número de muertes prematuras y en nuestro país es el tercer factor de riesgo por orden de importancia. Los pulmones notarán que has dejado el tabaco tras la primera semana, y empezarán a sanarse en cuanto lo dejes.
Fumar daña el sistema circulatorio, aumenta el riesgo de padecer aneurismas y enfermedades coronarias y fomenta la aparición de coágulos en la sangre. Sus efectos son acumulativos y, sin contar el cáncer, puede llevarnos de cabeza a sufrir un infarto o un ictus. 

 http://www.prensapuradigital.com.ar/wp-content/uploads/2010/04/Cigarro.jpg

martes, 12 de marzo de 2013

Cinco al día

Definición

Las frutas y hortalizas son alimentos indispensables en nuestra alimentación. Aportan poca energía y son ricas en fibra, vitaminas y minerales, además de poseer fitonutrientes que pueden ofrecer protección frente a enfermedades degenerativas, contribuyendo a una menor mortalidad total y a una mayor expectativa y calidad de vida.

El consumo de, al menos, 5 raciones de frutas y hortalizas al día, contribuye a llevar una alimentación equilibrada y juega un papel importante en cualquier etapa de la vida.


Imprescindibles en la infancia y adolescencia.
Básicos en la edad adulta.
Bien aceptados en los mayores. 


 http://www.newearthpanama.com/imag/coliflor.jpg

¿Por qué 5 al día?
 
5 al día es el número mínimo de raciones de frutas y hortalizas frescas que debemos consumir cada día si queremos mantener una dieta sana y equilibrada.

Porque 5 raciones de frutas y hortalizas al día nos aportan gran cantidad de agua (entre un 75 % y un 95 % de su peso es agua); vitaminas, hidrosolubles como la vitamina C, el ácido fólico y pequeñas cantidades de otras vitaminas del grupo B (B1, B2, B3 y B6), y liposolubles como los compuestos carotenoides (principalmente, ß-caroteno) con actividad de pro-vitamina A y las vitaminas K y E; minerales entre los que destacan potasio, magnesio y pequeñas cantidades de calcio, hierro y fósforo; fitoquímicos (compuestos orgánicos presentes en los alimentos de origen vegetal que, en general, no son nutrientes y que ejercen efectos beneficiosos sobre la salud) entre los que se pueden destacar los compuestos carotenoides, los compuestos fenólicos, los glucosinolatos y los fitoesteroles; y fibra.
Consumir diariamente frutas y hortalizas frescas nos ayuda a prevenir distintas enfermedades como las enfermedades cardiovasculares, los trastornos digestivos, algunos tipos de cáncer y enfermedades neurodegenerativas, además de ayudarnos en la lucha contra el sobrepeso y la obesidad.

Nos proporcionan pocas calorías (menos de 70 kcal por 100 gramos de parte comestible) y grasas saturadas (menos del 1 % de su peso, con excepciones como el aguacate con un 12 % de su peso), y nos ayudan a disminuir la ingestión de otros alimentos porque nos producen sensación de saciedad. Son alimentos de fácil preparación, porque son sencillos de cocinar y muy fáciles de encontrar en las tiendas.

Por otra parte, hay que destacar que tanto las frutas como las hortalizas, por tratarse de alimentos de origen vegetal, no contienen colesterol.


http://www.imagenestop.com/items/dibujos-de-frutas-13703.jpg                       http://www.adinfoagro.es/infoagro/noticias/2010/12/images/17245_judia_verde.jpg

El consumo de, al menos, 5 raciones de frutas y hortalizas al día contribuye a llevar una dieta equilibrada y juega un papel importante en cualquier etapa de la vida. Son alimentos bien aceptados por las personas mayores, básicos durante la edad adulta e imprescindibles para la formación de buenos hábitos alimentarios en la infancia y adolescencia.

Via:  http://www.5aldia.com/

viernes, 1 de marzo de 2013

Intolerancia a los alimentos


http://familiaysalud.es/sites/default/files/styles/article_image/public/dolor_abd_2.jpg

A menudo sufrimos ciertos trastornos que, aunque por lo general no comprometen seriamente nuestra salud, sí merman en gran medida nuestra calidad de vida. La causa de tales molestias se encuentra muchas veces más cerca de lo que pensamos, a tan sólo un bocado. Ciertos alimentos habituales en nuestras dietas, que para la mayoría de las personas resultan inofensivos, pueden provocar en otras incómodas dolencias.



¿Qué es y cuáles son sus síntomas?

Una intolerancia alimentaria se produce cuando el cuerpo no acepta el alimento o alguno de sus componentes, dando lugar a una respuesta anómala por parte del organismo que puede incluir: dolor, vómitos, diarrea, alteraciones respiratorias, dermatitis y eccemas, migrañas,...
Las reacciones pueden ser desde muy leves a graves que pongan en peligro la vida de la persona.
Estas reacciones, ademá, pueden ser similares a las provocadas por otros trastornos, por lo que a menudo se confunde la intolerancia con una intoxicación alimentaria o con una aversión psicológica hacia un determinado alimento.

Intoleracia y alergia: diferencias

La denominación de intolerancia recoge todo tipo de alteraciones relacionadas con la capacidad de nuestro organismo para aceptar los alimentos presentados. Las razones que la provoquen pueden ser varias: incapacidad de fraccionar o digerir el alimento, reacciones alérgicas a éste, déficits metabólicos,...
Cuando específicamente se demuestra el origen de estos trastornos es debido a la respuesta inadecuada y exagerada del sistema inmune, hablamos de alergia alimentaria.

Las reacciones adversas provocadas por una alergia (situación que sólo afecta a un 2% de la población adulta) suelen revestir mayor seriedad que las de las intolerancias y acostumbran a producirse de forma inmediata, aunque en ocasiones aparecen al cabo de hora o días. La reacción extrema y de mayor gravedad es la denominada anafilaxis, que puede acabar, incluso, en la muerte.

Determinar las causas

La intolerancia alimentaria puede producirse por múltiples causas, por ejemplo como consecuencia de una liberación de histamina, que no es de carácter alérgico (suele ocurrir el el caso de marisco y fresas); por una carencia o deficiencia de ciertas enzimas que intervienen en el proceso de la digestión (lactasa, etc), o por procesos metabólicos de nuestro organismo.

Acertar con el diagnóstico

Uno de los métodos más habituales para detectar si existe o no algún tipo de intolerancia consiste en ir suprimiendo de la dieta el alimento o alimentos que están bajo sospecha y comprobrar si, pasado un tiempo razonable, los síntomas desaparecen. Junto a este sistema tradicional, en los últimos años se ha introducido progresivamente el denominado Test Alcat. Esta prueba reproduce en el laboratorio una situación equivalente a la que ocurre en realidad en nuestro organismo cuando entramos en contacto con los alimentos, y sirve para descubrir cómo reacciona nuestro cuerpo ante más de un centenar de productos alimenticios.

Hacerle frente

Mientras normalmente las personas que sufren una alergia alimentaria necesitan eliminar de su dieta el alimento que lo desencadena, por lo general, quienes padecen una intolerancia pueden consumir pequeñas cantidades del alimento o del componente que les provoca la reacción sin que se produzca ningún síntoma, excepto en el caso del gluten, ya que aunque se conserva la denominación de intolerancia al gluten, se trata en realidad de un proceso alérgico. En ocasiones, tras haber eliminado totalmente el alimento de la dieta por un largo periodo de tiempo, se prueba su reintroducción (en vistas a mejorar de esta forma la calidad de vida del paciente). Si se reproduce la sintomatología es definitivamente eliminado de la dieta.
En algún caso, como la intolerancia a la lactosa, la privación continua de la lactosa en la dieta puede implicar una menor producción de enzimas lactasas y, consecuentemente. la persistencia de la intolerancia.

http://blog.tastingspain.es/wp-content/uploads/2013/01/gluten.jpg

Localizar el alimento

Con cierta frecuencia cuesta localizar cuál puede ser la causa del problema. Habitualmente se trata de un componente del alimento, por ejemplo, la lactosa de los lácteos, las proteínas de los mariscos, el gluten de determinados cereales, etc.
Debemos de hacer una lista exhaustiva de todos los productos/alimentos que pueden contener tal ingrediente.
Hay que tener en cuenta también que las industrias alimentarias pueden incluir estos ingredientes (aislados del alimento) en otros productos.
Puede ser el caso de las proteínas lácteas en la bollería, harinas en embutidos, etc., lo que hace mñas difícil su detección. Del mismo modo, el trigo (gluten) puede estar donde menos se espera: embutidos, salchichas,helados,...

Debemos leer todas las etiquetas de los alimentos en busca de estos ingredientes, y si tenemos alguna duda, llamar a la empresa fabricante para que nos asegure la presencia o ausencia de los alimetos sospeechosos.
Cuando se come fuera de casa, hay que preguntar sobre los componentes y métodos culinarioa que se han empleado en su elaboración. Si tenemos dudas, lo mejor es optar por alimentos sencillos de los que estamos seguros, e incluso, si hace falta, llevar nuestra propia comida como precaución.

Además de controlar los alimetos, también hay que prestar mucha atención a los medicamentos, ya que algunos azúcares como la lactosa, la fructosa y la sacarosa se emplean en la composición de muchos fármacos.

En cualquier caso, en el mercado hay cada vez una mayor y más variada cantidad de productos específicos para las personas con intolerancias.

Via: Revista "Dietética y salud"


jueves, 28 de febrero de 2013

Las consecuencias del sobrepeso y la obesidad.

Las investigaciones han demostrado que a medida que aumenta el peso hasta alcanzar los niveles que se refiere como "sobrepeso" y "obesidad",  los riesgos para las siguientes condiciones también aumenta: 
Consecuencias a la salud:
  • La enfermedad cardíaca coronaria.
  • La diabetes tipo 2.
  • El cáncer (de endometrio, mama y colon).
  • La hipertensión (presión arterial alta).
  • Dislipidemia (por ejemplo, el colesterol total alto o niveles altos de triglicéridos).
  • El hígado y la vesícula biliar.
  • Los problemas del sueño como apnea.
  • La osteoartritis ( la degeneración del cartílago y el hueso subyacente dentro de una articulación).
  • Los problemas ginecológicos (menstruaciones anormales, infertilidad).
Consecuencias económicas:

El sobrepeso, la obesidad y los problemas de salud asociados tienen un impacto económico significativo en la atención de salud en todo el mundo. Los costos médicos asociados con el sobrepeso y la obesidad pueden involucrar directa e indirectamente gastos para servicios de prevención, diagnóstico y tratamiento relacionada con la obesidad. Los costos indirectos corresponden a gastos de morbilidad y mortalidad. Costos de morbilidad se definen como el valor de la pérdida de ingresos de disminución de la productividad, actividad restringida, el absentismo  y los días de cama. Los costos de mortalidad son el valor de los ingresos futuros perdidos por muerte prematura.

¿Qué causa el sobrepeso y la obesidad?

Hay una variedad de factores que juegan un papel en la obesidad. Esto hace que sea un problema de salud complejo de abordar. El comportamiento, el medio ambiente y los factores genéticos pueden tener un efecto en la causa de las personas con sobrepeso y obesidad.
La ecuación de balance calórico

El sobrepeso y la obesidad son resultado de un desequilibrio energético. Se trata de comer demasiadas calorías y no hacer suficiente actividad física.
El peso corporal es el resultado de los genes, el metabolismo, la conducta, el medio ambiente, la cultura y el estatus socioeconómico.
El comportamiento y el medio ambiente juegan un papel importante haciendo que las personas con sobrepeso y obesidad sean como son.
Medio ambiente:

Las personas pueden tomar decisiones basadas en su entorno o comunidad. Por ejemplo, una persona puede optar por no caminar a la tienda o al trabajo debido a la falta de aceras. Configuración de la comunidad, el hogar, cuidado de niños, la escuela, la salud, y el lugar de trabajo pueden influir en las decisiones de salud de las personas. Por lo tanto, es importante crear un ambiente en estos lugares que hacen que sea más fácil de realizar actividad física y comer una dieta saludable.

¿Cómo afectan los genes la obesidad?

La ciencia muestra que la genética juega un papel en la obesidad. Los genes directamente pueden causar obesidad en trastornos como el síndrome de Bardet-Biedl y el síndrome de Prader-Willi.
Sin embargo, los genes no siempre predicen la salud futura. Los genes y el comportamiento de los dos puede ser necesaria para una persona con sobrepeso. En algunos casos, múltiples genes pueden aumentar la susceptibilidad a la obesidad y requieren de factores externos, tales como el suministro de alimentos abundante o poca actividad física.

 http://www.elarsenal.net/wp-content/uploads/2010/10/obesidad_int11.jpg                                       http://www.excesodepeso.com.ar/wp-content/uploads/2007/09/obesidad.jpg


domingo, 24 de febrero de 2013

El "tupper" arrasa en la oficina

 Cada vez es más frecuente llevarse el 'tupper' al trabajo. | Jordi Adriá

Muchos esgrimen que es la mejor forma para mantener la línea y la salud. Otros piensan que la mejoría se nota esencialmente en el bolsillo. Pero sea cual sea la excusa, lo cierto es que el 'tupper' ha dejado de pertenecer únicamente al imaginario de los obreros para ser 'patrimonio' de oficinas, incluso, para los trabajadores más encorbatados.
Precisamente por ello, y para curarnos en salud, expertos en nutrición avisan de que "comer en 'tupper' es tan sano como hacerlo en casa", pero para ello es importante mantener ciertas condiciones de conservación y calentamiento de los alimentos.
 
Javier Tejedor, profesor de la Universidad Internacional de La Rioja y experto en Nutrición, indica a ELMUNDO.es la necesidad de ser cuidadoso en el transporte y conservación de los alimentos, así como su exposición a diversas temperaturas, especialmente en verano, que son las "variables más comunes para que surjan problemas", afirma.
 
"Lo primero es evitar envases no homologados que puedan afectar a los alimentos", indica. "Los plásticos de uso alimentario, que no desprenden aditivos a la comida, están indicados en su parte posterior con el dibujo de una copa y un tenedor, éstos son los adecuados para transportar la comida", explica Tejedor. Además, puntualiza que, "aunque no está establecido cuál es la vida útil de estos envases, aconsejo cambiarlos cuando, después de lavarlos varias veces, se empiecen a estropear los bordes o pierda la transparencia. Aunque creamos que pueden todavía servir, siempre es más fácil que los aditivos que existen en el plástico lleguen a la comida", afirma.
 
Pero para todos los nutricionistas, el mayor problema son "peligros microbiológicos, aquellos que pueden aparecer si no hay una adecuada conservación de los alimentos, con la refrigeración necesaria, así como a la hora de calentar la comida", indica Tejedor.
"No existe el peligro del 'tupper', se puede transportar de todo en un envase adecuado y con ello no hay problema, pero eso sí, lo más importante es no romper la cadena de refrigeración. Para todos los alimentos -y muy especialmente para aquellos que se echan a perder rápidamente y para los que necesitan envases térmicos- una vez que se llegue al trabajo es necesario contar con frigoríficos donde guardarlos hasta la hora de comer para que se mantenga la temperatura necesaria y así las propiedades de los alimentos no se estropean", explica la doctora María Isabel López Díaz-Ufano, coordinadora del Grupo de Nutrición de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen).
 
A la hora de calentar, Tejedor prefiere curarse en salud y aconseja calentar los alimentos a una temperatura mayor de lo habitual para eliminar todo rastro de contaminación. "Normalmente, en los trabajos existen microondas donde introducimos el alimento, calentamos y sale la temperatura ideal para tomarlo. Pero lo mejor en estos casos sería aumentar su temperatura unos minutos más para asegurarnos de matar posibles bacterias como la salmonela", explica.
 
Además, y a pesar de que los plásticos homologados para ello tienen altos niveles de seguridad, este experto señala a los platos de vidrio y cerámica como los más idóneos para calentar la comida, ya que "en primer lugar no contienen los aditivos de los plásticos y en segundo lugar cuentan con una superficie más lisa y sin porosidades que ayuda a que se limpien mejor y se eliminen todas las bacterias".

No a la comodidad en la tartera

Desde el punto de vista dietético, los nutricionistas subrayan la necesidad de "hacerse un 'planning' de comidas de la semana", que incluya variedad en la dieta. "El mayor problema al que nos enfrentamos con los trabajadores es, en realidad, la falta de previsión y tiempo, algo que puede llevar a problemas de obesidad, por muy de 'tupper' que comamos y muy sano que creamos que es", asegura la doctora López Díez-Ufano.
"Lo mejor en estos casos es hacer una previsión de lo que se va a comer y sacar tiempo para hacer la compra, elegir los mejores productos, y cocinarlos", indica. "Muchas veces nos excusamos en la falta de electrodomésticos para calentarlos o en la cantidad de gente que se concentra a la misma hora para utilizarlos, para tender, por comodidad, a la repetición de menús y a tirar de alimentos de fácil preparado, como bocadillos o sandwiches. Comer queso o fiambres alguna vez no es malo, pero al igual que no lo haríamos en nuestra casa, tampoco podemos alimentarnos como si fuera una costumbre", explica.
Susana del Pozo, directora de análisis de la Fundación Española de la Nutrición, se muestra de acuerdo con estas indicaciones: "Es necesario que en horarios partidos, las empresas se hagan cargo de facilitar las condiciones adecuadas para los alimentos de los empleados. Éstos, por su parte, han de huir de la monotonía en las comidas y recordar que se puede transportar de todo, incluido frutas, verduras y legumbres. El 'tupper' es sólo un medio para comer tan sano como lo haríamos en nuestra casa", asegura.

Via:  http://www.elmundo.es/elmundosalud/2013/01/31/nutricion/1359658107.html

viernes, 8 de febrero de 2013

¿Por qué las personas no engordan igual comiendo lo mismo?



http://s1.hdstatic.net/gridfs/holadoctor/4f3250c6b937958555000000_0_36-1332969083.jpg

¿Cómo es posible que de dos personas que comparten la misma dieta occidental alta en grasas y calorías una se vuelva obesa y diabética mientras otra mantiene una figura esbelta? Es la pregunta que se ha hecho un equipo de investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale (EE.UU.), que ha llegado a la conclusión de que la clave está en ciertas diferencias en el funcionamiento cerebral que se definen antes de nacer.
Según han demostrado Tamas Horvath y su equipo en experimentos con ratones , la causa de que una misma dieta no tenga los mismos efectos en el peso de diferentes sujetos reside en los centros de alimentación de una región del cerebro denominada hipotálamo. Así, en los individuos propensos a la obesidad, las señales neuronales que indican al cerebro que se ha comido suficiente y que ha llegado el momento de quemar calorías es mucho más lenta, ya que resulta inhibida por otras células. En los animales resistentes a la obesidad, por el contrario, las neuronas de la saciedad son muchos más activas y actúan más rápido2. "Parece que el cableado del cerebro es determinante en la vulnerabilidad para desarrollar obesidad, explica Horvath en el último número de la revista Proceedings of the National Academy (PNAS).


http://recursos.cnice.mec.es/biosfera/alumno/3ESO/Sistendo/Imagenes/hipotalamo_hipofisis.gif

Los resultados explicarían también por qué la voluntad personal no determina la obesidad. De hecho, "quienes son vulnerables a la obesidad también desarrollan una inflamación del cerebro, lo que puede justificar por qué tienen más dificultades para perder peso", concluyen los científicos.

El siguiente paso para Horvath y su equipo será analizar qué factores determinan que se consolide uno u otro funcionamiento cerebral durante el desarrollo embrionario. Y comprobar si, además de la genética, también pueden entrar en juego factores ambientales.



martes, 5 de febrero de 2013

Comercio Justo

¿Qué es el Comercio Justo?

“El Comercio Justo es una asociación comercial que se basa en el diálogo, la transparencia y el respeto, y que intenta conseguir más igualdad en el comercio internacional. Contribuye al desarrollo sostenible porque ofrece mejores condiciones comerciales a los trabajadores marginados, especialmente en el Sur, y protege sus derechos. Las organizaciones de Comercio Justo, con el apoyo de los consumidores, se dedican de manera activa a prestar apoyo a los productores, sensibilizar y hacer campañas para cambiar las reglas y prácticas del comercio internacional” definición de FINE (Plataforma informal que aglutina a los principales referentes de Comercio Justo (WFTO, EFTA, FLO, NEWS)
Los 10 estándares del Comercio Justo:
  • WFTO, la entidad de mayor representatividad del Comercio Justo, es una red mundial constituida por más de 300 organizaciones de más de 60 países que acredita a Organizaciones de Comercio Justo en base al cumplimiento de los siguientes estándares:
  • Creación de oportunidades para grupos productores desaventajados
  • Transparencia y funcionamiento democrático para beneficiar las necesidades básicas de las comunidades productoras y a los consumidores
  • Relación comercial equitativa y a largo plazo con los productores
  • Precio Justo a los productores que cubra los costes de una producción y un modo de vida digno
  • Lucha contra la explotación laboral infantil
  • Equidad de género
  • Condiciones laborales dignas, protegiendo los derechos humanos y de los trabajadores
  • Construcción de capacidades y asistencia para los grupos productores desaventajados
  • Información y sensibilización sobre Comercio Justo
  • Cuidado del medio ambiente

 http://www.compromisorse.com/upload/noticias/009/9235/comerciojusto_lh.jpg

Productores de Comercio Justo

Todos los productos de alimentación de Comercio Justo, la mayoría de ellos de Agricultura Ecológica, han sido cultivados por pequeños productores de forma sostenible y respetuosa con el medio ambiente. Se comercializan más de cien diferentes productos y no sólo café, chocolate y azúcar sino una gran cantidad de productos de gran calidad que forman parte de nuestra dieta diaria como el arroz, la pasta, legumbres, frutos secos y también otros más exóticos para diversificar nuestras recetas y seguir apoyando a más trabajadores del sur.

http://www.caritasbi.org/wp-content/uploads/2012/04/comercio_justo.jpg

Via: http://www.ideas.coop/productores-cj.html