La campaña, que la asociación estrenó ayer a bombo y platillo, no termina en una bonita página web: está basada en uno de los estudios de mayor calado que se han realizado sobre la prevención de enfermedades cardiovasculares, la incidencia del estilo de vida en estas y su relación con el cáncer. La doctora Laura Rasmussen-Torvik, autora de dicho estudio, que se había publicado con anterioridad en la revista científica de la asociación, Circulation, ha explicado en la presentación de la campaña que, por primera vez, sabemos con certeza que estos siete sencillos hábitos no sólo ayudan a prevenir las enfermedades cardiovasculares, sino que además tienen una importancia tremenda en la prevención de todos los tipos de cánceres. La doctora asegura que los siete consejos “pueden ayudar a los profesionales de la salud a proporcionar un mensaje claro y consistente sobre las cosas concretas que las personas pueden hacer para cuidar su salud y disminuir el riesgo general de contraer enfermedades crónicas”.
Acciones
como dejar de fumar o cambiar de dieta tienen efectos casi inmediatos
sobre nuestra saludSi
se cumplen seis o siete de los hábitos, muchos de ellos íntimamente
relacionados, el riesgo de padecer un cáncer o una enfermedad
cardiovascular se reduce en un 51% en comparación con aquellas
personas que no cumplen ninguno de los hábitos. Aunque no se cumplan
todas las reglas, sólo apostar por algunas de ellas tiene evidentes
efectos: cumplir cuatro de las normas nos lleva a una reducción del
riesgo de un 33%, y cumplir dos a un 21%.
Para
Rasmussen-Torvik nunca es tarde para cambiar nuestros hábitos de
vida, y seguir los siete consejos propuestos, pues hay un gran
cuerpo de estudios científicos que evidencian que acciones como
dejar de fumar o cambiar de dieta tienen efectos casi inmediatos
sobre nuestra salud.
LOS
SIETE ‘SENCILLOS’ CONSEJOS PARA UNA VIDA SALUDABLE
1.
Muévete
Todo
el mundo sabe que el ejercicio es bueno para la salud, pero hay
demasiada gente que no lo practica. Según una encuesta de la
Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) realizada el año
pasado, el 24% de los españoles no hace ningún tipo de actividad
física: ni siquiera camina una hora a la semana.
Según
el informe de la AHA, sólo 30 minutos de ejercicio moderado (basta
una simple caminata), durante cinco días a la semana, reduce
significativamente el riesgo de padecer diabetes, tener un infarto o
sufrir un ictus. Los niños necesitan más ejercicio, al menos una
hora todos los días. Según la asociación estadounidense hacer
ejercicio no sólo influye a un nivel físico, además hace que se
reduzca el estrés, nos da mayor energía e, incluso, hace que cambie
nuestro estado de ánimo.
2.
Controla tu colesterol
Controlar
el nivel de colesterol es la única forma de asegurarnos de que
nuestras arterias no van a bloquearse, lo que puede desembocar en un
infarto o un ictus. Según la AHA, debemos empezar a preocuparnos
si nuestro nivel de colesterol es superior a 200 mg/dl. Hay
personas que deben tener especial cuidado, pues tienen un gen
hereditario que les hace producir demasiado colesterol malo (LDL).
Para ellas reducir el nivel del mismo es cuestión de vida o muerte.
El
75% del colesterol de nuestra sangre proviene de nuestro hígado y
nuestras propias células, y el 25% restante de la comida.
Mantener una dieta ad hoc –evitando las grasas saturadas y trans y
potenciando los alimentos bajos en colesterol– es importante, pero
no basta para reducir el colesterol, es necesario además hacer
ejercicio y mantener un peso saludable.
3.
Come mejor
El Global Burden of Disease Study, el mayor estudio sobre enfermedades,
accidentes y esperanza de vida realizado hasta la fecha, mostraba que
la
dieta es el factor de riesgo que causa más muertes y discapacidades
en el mundo desarrollado. El
AHA insiste en la importancia de reducir en nuestra dieta las grasas
no saludables, los alimentos con mucho colesterol, el sodio y los
azúcares añadidos; y priorizar las comidas ricas en fibra y
proteína magra, así como las frutas y las verduras.
Para
lograr seguir una dieta saludable la AHA recomienda seguir las
siguientes pautas:
- Mantén un diario en el que apuntas lo que comes todos los días.
- Come más vegetales y frutas.
- Come alimentos integrales.
- Come pescado al menos dos veces por semana.
- Limita el consumo de grasas trans y saturadas, y los alimentos ricos en colesterol y azúcar.
- Haz que tu dieta sea lo más variada posible siguiendo estas reglas (es más divertido y cansa menos).
4.
Controla tu presión arterial
Tener
la tensión alta es el factor de riesgo más importante para la
enfermedad cardiaca. La hipertensión hace que nuestra sangre
fluya por las arterias con demasiada fuerza, lo que afecta a la
totalidad de nuestros órganos vitales. Cuando la presión
arterial se mantiene en niveles normales, se reduce el esfuerzo del
corazón, las arterias, los riñones y, en general, es más difícil
tener problemas cardiovasculares.
Una
presión demasiado alta puede matarnos sin que nos demos cuenta.
Se trata de un “asesino silencioso” que puede pillarnos
desprevenidos si descuidamos nuestra tensión y que tarde o temprano
afecta a casi todo el mundo si no se toman las medidas adecuadas.
Para
mantener la tensión en un nivel adecuado –sin recurrir a
medicamentos, que en algunas personas son en cualquier caso
necesarios– hay que seguir una serie de consejos: mantener una
dieta baja en sal, realizar ejercicio frecuente, evitar el sobrepeso,
controlar el estrés, limitar el consumo de alcohol y dejar el
tabaco.
5.
Pierde peso
Todos
los factores de riesgo están íntimamente relacionados, y si
tenemos obesidad o sobrepeso, casi con total probabilidad, tendremos
otros factores de riesgo. Estar más gordos de lo que deberíamos
hace que tengamos un mayor riesgo de padecer hipertensión, problemas
de colesterol y diabetes. La obesidad, no obstante, es también un
factor de riesgo independiente, que hace que tengamos más papeletas
de tener un problema cardiovascular, pese a que el resto de
indicadores estén correctos (algo, de todas formas, improbable).
Según
la AHA, si nuestro Índice de Masa Corporal es mayor de 25,
deberíamos empezar a preocuparnos, pero si es mayor de 30 estamos
expuestos a un riesgo significativo de padecer problemas
cardiovasculares y deberíamos adelgazar cuanto antes.
6.
Reduce el nivel de azúcar en sangre
Aunque
la diabetes es una enfermedad tratable, y con la que se puede vivir,
sólo el hecho de padecerla eleva en grado sumo las posibilidades
de padecer un infarto o un ictus, la causa de muerte más
habitual de aquellos que la sufren. La mejor manera de no ser
diabético es prevenir la aparición de ésta controlando nuestro
nivel de azúcar en sangre, sin esperar a llegar a viejos.
Tener
un nivel saludable de azúcar en sangre (por debajo de 100 mg/dl de
glucosa en ayunas), protege nuestros órganos vitales y hace que
vivamos más y mejor. Para controlar el nivel de glucosa en sangre
hay que seguir estos consejos:
- Reducir el consumo de azúcares simples, presentes, sobre todo, en los refrescos y los dulces.
- Hacer ejercicio regular, lo que afecta directamente a la respuesta de nuestro cuerpo a la insulina.
- Tomar la medicación adecuada si entramos en la zona de riesgo.
7.
Deja de fumar
La
AHA es clara al respecto: si fumas poco importa que cumplas a
rajatabla los otros seis pasos, dejar los cigarrillos debe ser una
prioridad. El tabaco está relacionado, directamente, con un gran
número de muertes prematuras y en nuestro país es el tercer factor
de riesgo por orden de importancia. Los pulmones notarán que has
dejado el tabaco tras la primera semana, y empezarán a sanarse en
cuanto lo dejes.
Fumar
daña el sistema circulatorio, aumenta el riesgo de padecer
aneurismas y enfermedades coronarias y fomenta la aparición de
coágulos en la sangre. Sus efectos son acumulativos y, sin contar el
cáncer, puede llevarnos de cabeza a sufrir un infarto o un ictus.
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