Verdad:
No hay dietas mágicas, ni productos milagrosos. No te dejes engañar
Falso:
El agua engorda según el momento en el que la tomemos. En realidad el agua no tiene calorías. La leyenda de que engorda más según si la tomamos al principio, durante o al final de las comidas es sólo una “leyenda".
Verdad:
No hay alimentos que engorden y otros que no. Todos los alimentos "engordan" según la cantidad de calorías que contienen.
Falso:
Las dietas que se basan en comer sólo un tipo de alimento o de restringir drásticamente las cantidades son muy buenas para adelgazar. En realidad estas dietas pueden ser muy desequilibradas nutricionalmente, a la vez que monótonas y muy poco saludables.
Verdad:
La medida que mejor garantiza el éxito de una dieta para perder peso es el cambio de hábitos de forma permanente. Todos necesitamos llevar una alimentación saludable para mantener un peso adecuado y un buen estado
de salud.
Falso:
Los alimentos ricos en hidratos de carbono como el pan son los que más engordan. En realidad los hidratos son la fuente fundamental de calorías de una dieta equilibrada y la base de nuestra alimentación. Además son más saciantes que las grasas y tienen menos calorías.
Falso:
Los productos light adelgazan. En realidad cuando en la etiqueta de un alimento pone que es light sólo significa que contiene menos calorías que el alimento original, pero continúa teniendo, en muchas ocasiones, una cantidad significativa de calorías ¡Compruébalo!
Falso:
Los alimentos integrales no engordan.
En realidad los alimentos integrales son más saludables por su contenido en fibra, pero la cantidad de calorías que aportan es similar.
Falso:
Para adelgazar hay que saltarse comidas.
Verdad:
La comida hay que repartirla a lo largo del día, ya que pasar períodos largos sin comer favorece que en la siguiente comida comas en exceso.
Falso:
Las mejores dietas son las que te hacen perder peso muy rápidamente.
Verdad:
las dietas con las que pierdes peso muyrápidamente, generalmente se acompañan también de una ganancia posterior de peso muy rápida. Es decir, favorecen el llamado efecto yo-yo, que es tan perjudicial para la salud.
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